Tan rápido estamos otra vez aquí, con esta fecha que se lleva un pedazo de tiempo en la memoria y lo coloca en nuestros archivos de recuerdos.
Hace un año estaba comiendo hallacas con mi hermana y hoy celebrando en un nuevo hogar, con amigos de otros lugares, que también dejaron su tierra para hacer nuevos comienzos.
Durante los últimos días todo ha sido una constante carrera, entre mudanzas y diversas situaciones que te ponen los pelos de punta, pero pues nada, ya estamos en calma y el próximo año viene cargado de cosas muy buenas, así que promete venir cargado.
Yo mientras pienso en reemplazar algunas cosas, por algo dicen año nuevo, vida nueva.
Un día más voy observando que encuentras más en el invierno, un tono lúgubre, porque los árboles se quedan sin una hoja, el cielo se vuelve gris y aquí todos estamos rogando por un día de cielo azul y sol.
Otra cosa, que he aprendido de ésta España diversa, es que hay gente de todo tipo y con actitudes muy locas, hay quienes son tacaños y ponen cara de GRINCH todo el año. Hay otros sin embargo que son más alegres, generosos y llenos de buena energía.
Pero así puedes conseguir gente en cualquier lugar.
A los primero, un jarabe de buena vibra con mucha azúcar, a los segundos un ángel para que los cuide siempre y se queden así.
La familia te hace falta, pero con el tiempo comienzas a entender que cada quien hace su propio camino, que es hora de empezar a buscar tu propia familia. Entonces te pones nostálgico y de corazón llorón.
Yo mientras espero el centollo...
¡Feliz Navidad!
