Partiendo de la base de que el hombre perfecto no existe, puedo comenzar entonces este artículo.
1. La familia se encuentra en un proceso de transformación y cada vez es mas frecuente hallar el sistema de familia reconstituida. Mil trescientas nuevas uniones se presentan cada día.
2. El cincuenta por ciento (50%) de las familias americanas corresponde hoy a segundas uniones. 3. El promedio de duración de un matrimonio actual es de siete (7) años, y uno de cada dos matrimonios termina en divorcio.
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Cuando se habla de matrimonio a mucha gente le parece un castigo, otros hablan de él como si fuera lo peor del mundo, quizás hay quiénes se dan a la tarea de decir que su pareja no es la persona que quieren para seguir con su vida sentimental.
Acaso, alguien se detiene a pensar en lo duro que es un divorcio, por cualquiera que sea la circunstancia de la separación, no hay nada que duela más que haber fracasado en la promesa de amar a alguien. Muchas personas quedan traumatizadas, otros tan dolidos que no se recuperan en mucho tiempo y otros que aún en los peores momentos se preguntan, sí su vida fuera la misma con esa persona o de verdad sería tan terrible como para haberse divorciado.
Las relaciones humanas son difíciles, tanto así, que a nuestra propia sangre, esos que nos vieron nacer, crecer y desarrollarnos en un momento dado son nuestros peores enemigos, en la adolescencia por ejemplo.
¿Alguna vez una amig@ te ha dicho que no se habla con su madre o padre? ¿Te ha pasado que te has peleado con un hermano?
Esa es la prueba más palpable de que las relaciones humanas, la convivencia, la confianza y el amor en la familia, también se tambalea. Pero no escuchamos hablar de ex-hij@s, de ex-herman@s, de ex-mamá o ex-papá. Aún así, tratamos de comprender un día lo que hizo o dejó de hacer y buscamos la forma de perdonar o ser perdonados, muchas veces en fechas especiales como Navidad, muchas personas se reconcilian con familiares. Entonces, podemos pensar y preguntar ¿Qué nos pasa con nuestras parejas?
Para construir un matrimonio feliz hay que trabajar en él, pero desde el momento del noviazgo, esa es la máxima prueba que puede existir entre un hombre y una mujer.
Según escribió Pat Connor:
"Normalmente no es buena idea que te cases con un hombre que...
Te hace sentir mal contigo misma.
No es capaz de decir "Te quiero"
Se niega a aceptar la responsabilidad de sus actos.
No sabe como conservar un puesto de trabajo.
No tiene amigos.
No sabe cómo pedir disculpas.
Está atado a las faldas de su madre.
Con un hombre que te grita delante de sus amigos.
Que es más afectuoso contigo en público que en privado.
Que se fija en todos tus defectos, pero que nunca se fija en los suyos.
Un hombre cuya primera mujer lo haya demandado por no pagar la manutención de sus hijos.
Con un hombre que te corrige en público.
Con un hombre que envía mensajes de feliz cumpleaños a sus ex-novias.
Un hombre que no trata bien a su perro.
Con un hombre que no le gusta a tus hijos.
Nunca te cases con un hombre que es cruel contigo física o emocionalmente (En este caso, NO HAY EXCEPCIONES)."
Antes de casarte, lo recomendable es mantener un compromiso de un año como mínimo, eso te dará la paciencia que necesitarás en tu futura vida de casada. Y debes mantener la comunicación en todas sus facetas, pregunta todo lo que quieras, luego te alegrarás de haberlo hecho. Así podrás echarle otro vistazo a tu futuro marido para estar segura.
El matrimonio es compromiso, así que debes ser realista con tu relación y presta atención a aquellas acciones que implican una falta de compromiso de su parte, por la razón que sea.
Debes ser amable y él también, la amabilidad se encuentra en toda relación amorosa, porque es comprende por encima de todas las cosas la humanidad de la otra persona.
Piensa siempre antes de hablar y sé amable mientras escuchas con atención, eso dará la base necesaria para una excelente comunicación en el futuro matrimonio. Siempre está atenta a las cualidades que hacen de un hombre un buen marido.
Procura que no sufra de envidia ni de celos. La envidia estimula la crueldad y puede teñir todo. Los celos son una emoción negativa alentada por el miedo de perder a alguien. La envidia y los celos son altamente peligrosos en una relación. Nunca te cases con alguien que no sabe controlar sus celos.
El amor no es orgulloso, en ocasiones, quizás muchas, los dos tendrán que decir lo siento o pedir disculpas.
El amor no es arrogante ni grosero, entonces no te fijes en un hombre que para dirigirse a ti lo hace con palabras obscenas, insultos inteligentemente expresados o de manera grotesca.
El amor no es egoísta, tu compañero debe querer hacer los sacrificios que te pide a ti, el matrimonio se basa en el respeto mutuo, no hay razón por la que una mujer deba soportar una relación de control y abuso.
Tu matrimonio no es el de tus padres, ni el de tus amigos, ni el de tus vecinos, no busques comparar eso es peligroso, las relaciones son únicas.
Conoce qué cualidades valoras en tu pareja y en ti. Recuerda que el resentimiento no es parte del amor, que casarse es una decisión y elección personal.
Para lograr paz en tu matrimonio desde el noviazgo debes practicar la paz, fomenta la comunicación honesta y franca con tu pareja, practica el arte del perdón.
La decisión de casarte debería estar dirigida por la intención no por el capricho, porque puedes llegar a ser muy infeliz.
No dejes que nadie te presione para vivir juntos antes del matrimonio, esa es una decisión tomada como equipo, debes entender que tu tienes derecho a saber en qué te metes y lo que quieres.
Antes del matrimonio, deben hablar de dinero y esa conversación debe ser en armonía, de manera franca, pues la comunicación es la esencia de la vida de casados y del noviazgo.
No te cases con un hombre por el que no sientes atracción física. La mutua atracción física es necesaria para un matrimonio feliz.
Las cosas se ponen mal en todas las relaciones, lo que cuenta es como los dos buscan cómo solucionarlo. Sí los dos están dispuestos al dialogo y a buscar la manera de afrontar lo ocurrido, seguro se fortalecen y siguen adelante con su compromiso de compartir la vida juntos.
Hazte un favor, no confundas la boda, vestido fastuoso y fotos con el matrimonio.
Finalmente, quién bien te quiere dará todo lo mejor de sí para hacerte feliz y para que sigas compartiendo la vida a su lado, hombro con hombro, tomados de la mano.