La gente corre como loca por las calles para tratar de guarecerse de la lluvia y típico del venezolano que muy pocas veces previene, incluso si ve el cielo gris piensa que las nubes se irán y ya.
Nosotros tenemos un clima privilegiado pero sólo en algunas epócas del año, mientras que en las otras siempre llueve.
A sabiendas de esta situación climática de algunos meses del año. En nuestro país no existe la cultura de prevenir una salida a la calle con lluvia, las personas por lo general se aglomeran en las entradas del metro de Caracas para esperar que pase la lluvia, más de una o uno pierde los zapatos porque no son resistentes al agua, pues son de mala calidad. Todo el mundo busca un lugar donde meterse hasta que escampe, otros dicen que está lloviendo y no pueden salir. Los paraguas son tan malos que la más mínima brisa o vientos fuertes te hacen volar, sin antes pasar la pena de doblarse al contrario, luchar porque el viento te lo deje en las manos y al final terminan rotos. Por eso salen lo vendedores de paraguas, cada vez que hay un asomo de agua que viene del cielo.
He visto mujeres vestirse de blanco y en sandalias, bajo la lluvia, nada inteligente la verdad. También otras personas que no saben circular con el paraguas, si pueden te lo hacen tragar. Gente maliciosa, que es capaz de ver a tres mujeres juntas debajo de un paraguas para no mojarse, pasar con su vehículo a toda velocidad para bañarlas de pies a cabeza.
Sin contar lo más insólito de Caracas, cuando llueve los taxistas se desaparecen.
La mayoría de motorizados no usan ropa que los cubra de la lluvia y son capaces de meterse cientos de ellos debajo de un puente para no mojarse y paralizar el tráfico por horas y nadie dice nada.
Aquí tratar de usar un sobretodo para la lluvia no es posible, porque a la gente le molesta el impermeable, cuando queda chorreando el agua, pero es que en los centros comerciales, oficinas y locales no hay un lugar donde colocarlos o por lo menos dejar el paraguas, y si, así fuera, corres el riesgo de que te lo roben.
Esto sin pensar en la cantidad de excusas que utiliza la gente para ser impuntual, achacándole la culpa a la lluvia.
El tráfico capitalino se vuelve un viacrucis para aquellos que tienen carro.
En fin, aquí todo el mundo ruega que no lleguen las lluvias.


