
Había que comenzar de alguna manera, entre mirar y volver a pensar en lo mismo, me decidí.
Quedas liviana, sin mucho que mostrar, pero al final, casi nunca haces lo mismo con tu estilo, sólo una que otra vez.
Sí, estoy hablando de sacar todo lo que ya no usamos del clóset. Qué manía la nuestra de conservar trajes, vestidos, camisas, pantalones, faldas, jeans, chaquetas, cardigans, trajes de baño, suéters, blazer, caquis y otro montón de ropa que ya no te pones!!
Existen los básicos de nuestra vida y que permanentemente deben estar allí nuestra famosa camisa blanca, pero de un blanco espectacular, radiante, no amarillo desvencijado.
El vestido negro tipo coctel, ése que nos saca de aprietos, pero que esté en buenas condiciones y que te quede muy bien, no sólo para sentarte sino para levantarte. Y claro está que siga siendo negro, no de un gris ceniza de tanto lavado.
El pantalón negro de buen corte y de hermoso color negro, no con las tonalidades de las mil una planchada que le hemos dado.
El jeans, que quede claro, que sea a la moda, pero no tanto como para parecer fuera de lugar con ellos, preferiblemente sin efectos de malicia aplicados a la moda urbana de la actualidad.
A partir de allí, ya tenemos que hacer para comprar y crear nuevas combinaciones que nos favorezcan, pero que no engorden nuestro clóset de ropa inútil.
Por eso decide y libera tu clóset, saca todo lo que no usas fuera.
