Tenemos que terminar por pensar en algo que aparece en nuestras vidas y sin darnos cuenta se apodera de lo que considerabamos eran sentimientos maravillosos, que definían que estabas enamorado. Pero quizás no eres tú quién pierde ese amor, pues hay la posibilidad que sea la otra persona, que ya siente que estar contigo no es tan especial, que no le agrada tanto como antes o simplemente ya no le encantas!
Si ya no sientes deseos de estar así:
de compartir caricias, su compañía, ganas de compartir, deseo de su cuerpo, deseo de cuidar y proteger a ese persona, tener ganas de saber qué piensa y siente, qué hace o deja de hacer, esos sentimientos conmienzan a ser extraños.
Hay que salir de eso, antes de que comience una etapa más grave y el sufrimiento sea más grande.
Las relaciones tienen tre bases potentes, para poder mantenerse en pie, el deseo sexual, la comunicación y el contacto íntimo y la tercera la confianza.
Si no están las tres, las fallas serán graves, hay que trabajar en ellas, para que funcione.
Claro que yo sé y creo que un día conoceré a alguien que sabré sin duda alguna, que me quiere y a quién podré dedicarme a darle apoyo para que podamos trabajar juntos en esas tres bases, luego llegará lo demás.