martes, 30 de septiembre de 2008

Damas y caballeros, no somos iguales.

Los caballeros se perdieron con la revolución femenina, ésa que dice defender nuestros derechos y que al fin y al cabo, lo que hace es que algunas mujeres radicales en su pensamiento, que se hacen llamar feministas, le digan a los hombres que somos iguales.

Dios! Qué es esto?

Todos los seres humanos tenemos derechos. Derechos consagrados en un manifiesto, que deja ver los derechos de todos sobre la faz de la tierra. Claro que siempre hay oportunistas, como algunas facciones religiosas radicales, que siempre la toman en contra de las mujeres.

Pero, lo obvio es, que ahora nadie se levanta a darte el puesto en un metro o autobús full de asientos ocupados por hombres, a menos que seas de la tercera edad, discapacitado o mujer embarazada, y eso porque lo exigen en algunos lugares.

No digo que no somos iguales, para eso existen ya, muchas leyes de igualdad entre hombres y mujeres, con respecto al empleo y en otras áreas, pero que la educación se haya perdido, no me parece. Incluso el otro día, una mujer llamando de todo, a un pobre chico que trabaja en el metro, sólo por el hecho de que ella es usuaria, entonces pienso, en la igualdad y el derecho a ser respetado. Me viene a la cabeza mi frase favorita: " No hagas lo que no te gusta que te hagan".

Lo femenino poco a poco se va perdiendo, porque algunas mujeres llegan a pensar que ser igual a los hombres, es sentarse igual que ellos y eruptar después de un trago de cerveza.

Yo pienso, que la igualdad deseada era, en el ámbito social, laboral y con respecto a derechos y deberes.

Pero de allí a perder lo femenino y lo masculino, yo en mi opinión personal, no estoy de acuerdo.

Nunca seremos iguales y ésa es una realidad que debemos aceptar. No pensamos igual, nuestras hormonas funcionan diferente, nuestro cuerpo es distinto, nuestros instintos son diversos, hasta nuestra satisfacción sexual funciona de otra manera. Somos totalmente opuestos el uno del otro, para que nos vamos a decir mentiras.

Las feministas perdidas en su ola de querer ser iguales, que se queden paradas en el autobús o en el metro.

Las chicas que seguimos siendo femeninas pero con derecho de igualdad, no queremos que se pierda la buena educación y los buenos modales, también queremos disfrutar de lo galante que pueden ser los chicos y que un día nos vuelvan a ceder el asiento.



jueves, 25 de septiembre de 2008

Por hoy

Hoy sólo quiero dejarles escuchar y ver una canción que me gusta, quizás enamorarse no es para todo el mundo, sólo algunos gozan del privilegio de encontrar algo real, tangible y no imperecedero en el tiempo.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Lo que no es

Hace un tiempo conocí a unas chicas, que definitivamente, les queda como anillo al dedo este título. Aunque, he conocido a muchas otras así, a éstas, le queda perfecto.

La primera, su primera disposición para mi vida, fué inventarse que un buen amigo de mi casa, había hablado mal y que era eso, un hablador de lo que no es. Luego, decía que ella era muy buena amiga, mientras hablaba de mí, a mis espaldas. Lo siguiente, fué decirme que ella estaba sola, que los hombres en Venezuela no servían y que ojalá un día ella pudiera conocer a alguien.

En su primer intentó, lo logró, dejé de hablarle a este chico. Pasado el tiempo, me entero, que ella era quién se había inventado toda esa mentira, y que además, después de dárselas de santa, era la amante de él y digo amante, porque él está casado y tiene un hijo maravilloso.

Lo segundo, es que todo el mundo terminó por decirme las barbaridades que ella se inventaba no sólo de mí, sino de otras personas, para quedar bien ella.

Lo tercero, fué que terminé dándole la oportunidad de su vida al presentarle, vía correo, a un chico, que estaba en la búsqueda del amor, yo vívia en otro país, pensando en que la pobre niña, también quería ser feliz de verdad. Pero sorpresa, cuando tenemos la oportunidad de vernos en ese otro país extranjero, la llama justo al teléfono que le han prestado, otro tipo que también era su amante, porque éste al igual que el primero también estaba casado, le dijó que estaba conmigo y que había llegado a mi casa, qué tal? Siendo mentira, porque ella ya estaba instalada con el chico que hizó de anfitrión.

Bueno, logró su objetivo, se casó, para la boda invitó al pobre del primer cuento, a uno de los que tuvo que fungir como amante y servicio de manutención. Al que le dijó, que yo le había buscado ése hombre con el que se casaba, porque yo lo busqué por internet, semejante mentira. Eso nos da una muestra, de lo descarada que es.

Al final, obtuvo lo que quizó, felicidades por tan grande logro de ocultar lo que realmente era, toda una maestra lo hizó muy bien.

La segunda chica, es puro bla, bla, bla, de esas que son mejor que todo el mundo en todo, que grita a los 4 vientos que son lo mejor del mundo y se dan golpes de pecho con libritos de autoayuda.

Hay gente pátetica, gente con la lengua negra, con sentimientos muy arraigados de envidia.

He leído y escrito antes, que cuando una persona te cae extremadamente bien o muy mal, hay que tener cuidado nuestro cerebro nos está enviando una señal, para alejarnos o mantenernos al márgen.

Debemos recordar como una premisa: "Caras vemos corazones no sabemos." Así que no siempre es, quizás, debemos pensar en, lo que no es, ésa persona.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Siendo soñadora, sueño


No me quites las ganas de soñar.
No rompas con tus críticas el sueño, que un día te conté. No me hagas sentir miserable por soñar. No me insultes por soñar.
No me grites por ser una soñadora.
Sólo un ser de corazón gris y triste puede ser así, puede desvirtuar el valor de los sueños, como lo haces tú. Laura


Cuando tenemos, en nuestro alrededor gente que nos quita, la libertad de soñar y creer que es posible un sueño, debemos alejarnos por completo. Que su vida siga igual de gris, que su tormento los dejé vencidos al final del camino.
Hay que seguir adelante, jamás desfallecer, para lograr hacer un sueño realidad. ¿Quién dice que no, a un niño que quiere jugar béisbol, baloncesto o fútbol?
¿Quién le dice a un niño que no puede llegar a dirigir la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar?
¿Quién dice que no podemos llegar a idear y hacer los mejores trajes, para luego ser una marca reconocida en el mundo?
¿Quién dice que nunca llegaremos hacer de nuestras vidas, una vida mejor?
Los sueños, vienen y van, muchos se quedan como objetivo en nuestra mente, otros comienzan a ser una carrera larga que toma tiempo y dedicación, que al final dará sus frutos. Soñar es gratis, por eso sigo soñando.




Nota: Cuando pensé en el niño que quiere jugar béisbol, pensé en un pelotero extraordinario Andrés Galarraga, en baloncesto Carl Herrera y en fútbol en José Manuel Rey, todos venezolanos.
Cuando pensé en esa maravillosa Orquesta, apareció Gustavo Dudamel moviendo su melena al compás de su música.
Y al hablar de moda, apareció Carolina Herrera, otra venezolana que soñó.


jueves, 4 de septiembre de 2008

Los hombres y el teléfono

Hay un aparato, que nos dejó como legado un hombre con mucha imaginación llamado Alexander Graham Bell, creó una forma distinta de comunicarse, hablarse de distancias un tanto largas, cortas o muy muy largas, dejó de ser un problema.
El teléfono es para comunicarse, sí, entonces ¿qué sucede con los hombres que no saben decir las cosas correctamente por el teléfono?
Cuando me refiero correctamente, quiero decir, deberían ser más explícitos. Hay muchas mujeres que se quejan, diciendo cosas como: "Es que él no me llama, yo lo llamo y pasó a la contestadora". El ejercicio es simple, no llames más, que no quiere volver a verte.
Unos dicen: ya te llamo! Y no vuelven a llamar nunca más durante ese día, pero, al día siguiente tiene una excusa perfecta para decir porque no llamó. No es más fácil decir te llamo mañana y punto.
O simplemente ser sinceros, no puedo hablar ahora lo siento.
No me llames más que me fastidias.
Estoy en una reunión mandame un mensaje sms o te llamo cuando termine.
Pero por Dios, aprendan muchachos a decir, lo que realmente quieren decir y sin títubeos.

Quién eres?

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