Los caballeros se perdieron con la revolución femenina, ésa que dice defender nuestros derechos y que al fin y al cabo, lo que hace es que algunas mujeres radicales en su pensamiento, que se hacen llamar feministas, le digan a los hombres que somos iguales.
Dios! Qué es esto?
Todos los seres humanos tenemos derechos. Derechos consagrados en un manifiesto, que deja ver los derechos de todos sobre la faz de la tierra. Claro que siempre hay oportunistas, como algunas facciones religiosas radicales, que siempre la toman en contra de las mujeres.
Pero, lo obvio es, que ahora nadie se levanta a darte el puesto en un metro o autobús full de asientos ocupados por hombres, a menos que seas de la tercera edad, discapacitado o mujer embarazada, y eso porque lo exigen en algunos lugares.
No digo que no somos iguales, para eso existen ya, muchas leyes de igualdad entre hombres y mujeres, con respecto al empleo y en otras áreas, pero que la educación se haya perdido, no me parece. Incluso el otro día, una mujer llamando de todo, a un pobre chico que trabaja en el metro, sólo por el hecho de que ella es usuaria, entonces pienso, en la igualdad y el derecho a ser respetado. Me viene a la cabeza mi frase favorita: " No hagas lo que no te gusta que te hagan".
Lo femenino poco a poco se va perdiendo, porque algunas mujeres llegan a pensar que ser igual a los hombres, es sentarse igual que ellos y eruptar después de un trago de cerveza.
Yo pienso, que la igualdad deseada era, en el ámbito social, laboral y con respecto a derechos y deberes.
Pero de allí a perder lo femenino y lo masculino, yo en mi opinión personal, no estoy de acuerdo.
Nunca seremos iguales y ésa es una realidad que debemos aceptar. No pensamos igual, nuestras hormonas funcionan diferente, nuestro cuerpo es distinto, nuestros instintos son diversos, hasta nuestra satisfacción sexual funciona de otra manera. Somos totalmente opuestos el uno del otro, para que nos vamos a decir mentiras.
Las feministas perdidas en su ola de querer ser iguales, que se queden paradas en el autobús o en el metro.
Las chicas que seguimos siendo femeninas pero con derecho de igualdad, no queremos que se pierda la buena educación y los buenos modales, también queremos disfrutar de lo galante que pueden ser los chicos y que un día nos vuelvan a ceder el asiento.

