Cuando las mujeres queremos encontrar paz, la hayamos en diversos lugares, que nos agraden, que nos lleven a estar en una cercanía maravillosa con la naturaleza, con nuestra familia, con la persona que amamos y hasta con la soledad que nos lleva a conocernos más, a nosotras mismas.
Hay verdades sencillas a nuestro alrededor, guías que nos dejan descubrir nuestro instinto y ese pequeño sexto sentido que nos lleva a sentir y a entender, que miles de cosas pueden suceder en nuestra vida, que debemos estar atentos y aceptar los cambios.
Estar entre los nuestros para sentirnos bien, nos alimenta el alma y nos recarga de energía positiva, tenemos un alto sentido de la responsabilidad para con todo lo que hacemos, nos llenamos de fuerza para afrontar todo lo que venga, nos preparamos para seguir caminando después de la caída. Por allí leí: "Así que no te canses, no abandones, no te desanimes, no pienses ni por un instante siquiera que no tiene sentido mantenerte en tu esfuerzo de vivir la diferencia."(Maytte)
Vivamos los cambios, lleguemos hacer lo que realmente deseamos y si te sientes afligida, ve y dile a tu familia que los quieres, que tu amor por ellos creció más, que se ha hecho más fuerte, que los necesitas y que nos has podido dejar de pensarlos ni un sólo día. ¿O es que acaso has escuchado hablar de un ex-hermano, una ex-mamá, un ex-sobrino?
Y en el mar, si te gusta, ve hacia el y míralo, desde allí deja todos los malos recuerdos. El mar sabrá qué hacer con ellos.
